
Un zorro polar. Un oso polar. Un pingüino real. Ninguno de ellos pertenecía a la Antártida, pero un propósito les ha llevado a este ecosistema inhóspito y peligroso, aislado por miles de kilómetros del resto de los continentes. Uno de los hábitats más duros del planeta, en el que no podría sobrevivir cualquier especie.
Sin embargo, nuestros protagonistas se van a acostumbrar perfectamente a estas condiciones límite. Y si no os lo creéis, empezad a leer los cómics...